Patricia Scaglia | Mis experiencias esenciales
Todo lo que sé sobre los aceites esenciales lo he aprendido a partir de mi propia experiencia. Los descubría a los 16 años en una escuela de aromaterapia en Montevideo y, desde entonces, son una parte más de mi familia.
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Mis experiencias esenciales

Mi historia con los aceites esenciales es muy simple y a la vez muy especial… Por eso quiero compartirla contigo.

Con 16 años decidí irme de casa. Por aquel entonces, mi tía estudiaba aromaterapia en una escuela de Montevideo y necesitaban a una persona que se hiciera cargo de la atención de los alumnos. Así que me presenté para el puesto y lo conseguí. Desde el primer día tuve que trabajar con los frasquitos de aceites esenciales, familiarizarme con ellos y empezar a experimentar conmigo misma. Por eso digo que lo mío, son experiencias esenciales, porque yo no he hecho una carrera de aromatología o aromaterapia. Lo que sé, lo he ido aprendiendo con la experiencia y estudiando a lo largo de los años. Fue la vida la que me condujo allí, no la vocación. Pero poco a poco me fui enamorando del mundo de los aceites esenciales y hasta el día de hoy, 20 años después,  sigo enamorada de ellos. Ahora sé que este era mi camino.

Cuando dejé la escuela de aromaterapia, trabajé en diversos empleos que nada tenían que ver con los aceites y me trasladé a España. Pero siempre, en mis días libres, me dedicaba a impartir cursos o charlas y a compartir el principio de los aceites esenciales, que es sanar desde el amor de la madre naturaleza.

Mis experiencias con Young Living

 

A mis 23 o 24 años, una amiga me recomendó la marca de aceites esenciales Young Living, que por entonces no existía en Europa. Compré una cajita con aceites que tardó un mes en llegar de Estados Unidos a mi casa y fue… increíble. Yo ya  estaba acostumbrada a trabajar con aceites esenciales, había probado muchas marcas y siempre que viajaba o que mis amigos viajaban, traía aceites de sitios diferentes para ir probándolos. Mi sueño de que se pudieran ingerir y trabajar de una forma más terapéutica se había hecho realidad. Cuando trabajas con aceites esenciales, necesitas que sean naturales y puros, porque en definitiva, los estás aplicando sobre tu cuerpo y recomendándoselos a otras personas. Con Young Living tienes ese respaldo porque sabes todo acerca de la compañía.

Hoy en día a veces nos fiamos del envase, de la web o de la imagen televisiva que da una marca. Pero cuando descubrí Young Living, pude conocer la compañía desde dentro. Imagínate que tienes un tomate en la nevera y la empresa que lo ha plantado, producido y llevado al supermercado para vender, está abierta para que vayas y puedas verla cuando quieras. Así es Young Living: te permite conocer sus granjas e instalaciones. Y eso me dio una confianza tremenda. Empecé a conocer a los médicos y el equipo en Estados Unidos, luego la compañía se expandió por Europa… El trabajo de Young Living es brutal y es algo que conozco de primera mano. No pienses que soy una fan y me limito a reproducir lo que dicen. Lo que te cuento, lo he vivido, viajando con ellos. Y la gente de mi alrededor también. Por eso me aferré a Young Living. Conozco muchas marcas de aceites esenciales, pero a día de hoy, Young Living es la única con la que voy de ojos cerrados.

Los aceites esenciales en mi vida

 

Descubrir Young Living supuso un gran cambio. Pero más allá de eso, los aceites esenciales, son como una parte más de mi familia. Yo me hice mujer de la mano de ellos. Cuando me fui de casa fue muy duro y aún sin conocer demasiado los aceites, ya sentía ese calor que dan. Por aquel momento usaba aceites que contenían bastantes elementos sintéticos, no eran 100% puros, pero aun así, las plantas son tan maravillosas que te proporcionan beneficios incluso estando machacaditas por agentes sintéticos.

Para mí, vivir con aceites esenciales significa algo normal y cotidiano. Nunca he vivido sin ellos. No me siento adicta porque si salgo sin algún aceite o estoy unos días sin ellos, no me pasa nada. Tampoco me he vuelto inmune de tanto usarlos, como me han preguntado en alguna ocasión. Al contrario, es maravillosa la potencia que tienen: pasan por tu cuerpo y te proporcionan el efecto que necesitas.

Bajo mi experiencia los aceites me han ayudado a nivel físico, emocional y espiritual, independientemente del nivel en el que me encontraba. Cuando creía en los libros de autoayuda, ahí estaban los aceites para ayudarme; cuando creía en la metafísica cuántica, ahí estaban los aceites para ayudarme; cuando pasé a buscar mi árbol genealógico y mis ancestros, ahí estaban apoyándome. Y hoy en día, que me he liberado de muchas creencias y estoy en un plano a nivel espiritual más interno,  de mirar hacia adentro y no tanto hacia afuera para buscar la paz, aún me siguen acompañando los aceites.

Ellos son humildes, traspasan todos los niveles y te dan apoyo también a nivel físico y emocional. No es lo mismo pasar una operación o una época emocional difícil de la mano de los aceites que sin ellos. Por eso quiero compartir los aceites y mis experiencias contigo.

Un abrazo,

Patricia.

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